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domingo, 9 de febrero de 2020

Sobre las buenas preguntas

 Sobre las buenas preguntas

Mi nuevo artículo en la revista Homonosapiens que trata sobre la importancia de hacer buenas preguntas que nos llevan a penetrar en la realidad de las cosas y, también, sobre las respuestas que vienen de una escucha atenta y cuidadosa. Es el siguiente:

Actualmente, la mayoría de las personas tienden, de forma generalizada, a ver el mundo desde una mirada resolutiva, buscando soluciones rápidas y fáciles a todo lo que les preocupa, molesta o intimida, preocupados más por resolver que por comprender, indagar y clarificar sus propias concepciones del mundo. Se da, por tanto, una mirada a la vez utilitarista e instrumentalizadora que se dirige a la consecución de buenos resultados en sus acciones, pensamientos y palabras. En este trasiego de miradas que rozan la superficie de la vida, las personas se atiborran de premios, elogios y likes. Esto da lugar a que nuestra identidad se diluya en un baile de máscaras, dirigido por un público que no resulta en absoluto neutral, pues infantiliza y ningunea el criterio propio. ¡Qué lejos estamos así de gozar del presente de forma incondicional, de descansar en el lugar dónde podamos saborear los matices, contemplar los detalles y deleitarnos con la contemplación de  lo simple!
Evidentemente, con ello no quiero negar la importancia de una mirada utilitaria y resolutiva hacia los problemas que se plantean a diario en nuestras vidas, y que resulta imprescindible para gestionar nuestra vida diaria.  Sin embargo, se dan algunos problemas de índole existencial y vital que no quedan resueltos de esta forma. Por ejemplo, por mucho que quiera solucionar un problema de insatisfacción en el trabajo, no lo podré hacer si no me detengo a preguntarme qué es lo que está pasando. Imagínate que este malestar proviene de mi temor a mostrarme tal como soy o que mi valía reside en la valoración y reconocimiento de otros.  Me pueden dar pautas y recomendaciones para que no piense, me relaje o me resigne, incluso para que abandone este trabajo. Pero, probablemente, emergerá de nuevo esa desconexión con mi valía incondicional y propia, cayendo así en una dinámica en bucle, con situaciones que de forma sospechosa convergen en un “ay, siempre me pasa lo mismo…”
En filosofía, la vía propuesta para mirar el mundo es el que se corresponde a una mirada que deviene contemplativa -no discursiva, ni resolutiva, ni enjuiciadora, ni analítica- para permitirnos ver lo que nos cuesta o no queremos ver. Uno de los elementos claves que nos posibilita alcanzar más toma de conciencia sobre la realidad es el arte de hacerse “buenas preguntas”. Con la pregunta, nos situamos en un lado o en otro desde donde mirarnos, contemplar el mundo y a los demás. Estás decidiendo, de alguna manera, cómo vivir tu vida. En palabras de Heidegger:
Filosofar consiste en preguntar por lo extraordinario… y no sólo es extraordinario aquello que se pregunta, sino el preguntar mismo… Todo preguntar es un buscar. Todo buscar tiene su dirección previa que le viene de lo buscado… El preguntar tiene, en cuanto preguntar por… aquello que se pregunta. Todo preguntar por es en algún modo preguntar a…
Es importante distinguir, por tanto, entre preguntas “no muy buenas” que nos dejan indiferentes y, otras, en cambio, que nos conmueven profundamente porque abren nuevas vías para desdibujar los contornos que nos mantienen prisioneros. Si estás atento acerca de qué te preguntas, ante una situación de desasosiego, apatía vital, incertidumbre o confusión, podrás comprender mejor cuáles son tus límites para comprender el mundo. Por ejemplo, si te preguntas cómo solucionarlo, vas a enfocarte hacia el resultado, evitando una mirada que se sumerja de forma profunda en la realidad. Si te preguntas la razón por la que el mundo está confabulado contra ti, vas a contemplar la realidad desde una mirada de víctima. Si te preguntas por qué siempre lo haces todo mal, estás viendo el mundo desde una perspectiva impregnada de frustración, en la que el culpable eres tú.
Hacer buenas preguntas requiere tener una mirada penetrante y lúcida que respete en esencia lo que la filosofía es: amor al conocimiento. La búsqueda de la verdad es el horizonte en el que se mueven las buenas preguntas, para que el interlocutor vaya desde la superficie hacía lo más hondo de su ser.  Se necesita también, estar atento a lo que no acaba de cuadrar, que puede ser sospechoso y que nos lleva a tirar del hilo, para “verlo” mejor. También se necesita querer ver. Aceptar, también, que no hay respuestas exactas, sino comprensiones que nos llevan a adquirir mayor conciencia de la realidad. Nadie mejor que Sócrates para guiarnos en el arte de hacer buenas preguntas a través del diálogo.  Con las cuestiones que lanzaba a sus interlocutores aspiraba a que ellos mismos “diesen a luz”  nuevas comprensiones, sin imponerles cómo habían de pensar o de vivir. Este método se conoce como el arte mayéutica. Platón en el Teeteto hace referencia al método socrático con estas palabras:
Mi arte mayéutica tiene las mismas características que el arte [de las comadronas]. Pero difiere de él en que hace parir a los hombres y no a las mujeres, y en que vigila las almas, y no los cuerpos, en su trabajo de parto. Lo mejor del arte que practico es, sin embargo, que permite saber si lo que engendra la reflexión del joven es una apariencia engañosa o un fruto verdadero.
Por último, en la  filosofía, se ha solido dar más relevancia a la pregunta que a la respuesta. Es evidente, tal como hemos dicho anteriormente, que las buenas preguntas marcan un territorio nuevo a explorar, en el que puedan brotar nuevas comprensiones. Es esa pregunta, que trastoca nuestro interior, la que nos permite entrever un amplio horizonte de nuevos sentidos. Esa pregunta siempre nos aturde y nos vuelve de nuevo una y otra vez. No nos deja tranquilos porque nos está avisando de que  hay algo que necesita ser visto y trascendido. Sin embargo, también podemos hablar en el ámbito filosófico de respuestas cuando las entendemos en este sentido apuntado anteriormente, es decir, como una nueva comprensión que nos acerca a la verdad. La respuesta no la vamos a alcanzar a través del pensamiento, sino a través de la vinculación con ciertas experiencias -un estado de ser-  que nos transforma.
La respuesta, más que buscarla, nos llega, cuando estamos presentes y escuchamos. Supone, por tanto, también dirigir nuestra atención a  lo que moviliza la pregunta en nuestro interior y “escuchar” la respuesta. Según Mónica Cavallé en El arte de ser:
Si se nos hace una pregunta de cierto alcance, solemos creer que, para responder adecuadamente, tenemos que analizar antes lo que vamos a responder y controlar de algún modo nuestra respuesta. Pero lo cierto es que, simplemente estando presentes y escuchando, la respuesta se alumbra sin necesidad de empujarla, controlarla o manipularla. Dirigimos la atención, pero, acudiendo a la expresión oriental, «no empujamos el río». Y dirigir la atención es escuchar. Si escuchamos bien, estando presentes en nuestra escucha, la respuesta surgirá por sí misma. Más genéricamente, cuando en nuestra vida escuchamos la realidad, la situación global en la que nos hallamos, nuestra propia interioridad, a las personas, etcétera, las respuestas adecuadas –palabras y acciones– surgirán; y si alguna de estas acciones requiere esfuerzo y disciplina, el esfuerzo y la disciplina también surgirán.

viernes, 2 de junio de 2017

Com despertar?

Entenc, que despertar, és prendre major consciència de qui som i, per tant, de ser més reals. El mite de la caverna de Plató explora magistralment aquesta qüestió filosòfica, quan un dels esclaus s'alllibera de la falsa creença de que les ombres constitueixen l'autèntica realitat.

Com despertar o com incrementar el nostre nivell de consciència?

Essent responsables de les nostres pròpies representacions del món que, en definitiva, constitueixen la nostra voluntat de veure i d’assumir la nostra ignorància. Posar sobre els demés i el món, la causa dels nostres propis límits, ens fa romandre cecs a l'interior de la caverna.
El pròxim dissabte 10 es durà a terme un diàleg filosòfic al voltant d'aquestes qüestions. M'agradaria que vinguéssiu!

domingo, 23 de abril de 2017

Talleres filosóficos desde el enfoque sapiencial



Vive una experiencia filosófica en grupo!  Diálogos filosóficos que nos permiten ahondar en nuestro propio autoconocimiento.

-13 de mayo. Conecta con tu yo profundo.
-10 de junio. ¿Cómo despertar? La visión.

Dado que Filosofía puede ser y significar tantas cosas, en este enlace explico el trabajo práctico y transformador del enfoque sapiencial: http://www.formacion-yoga.org/index.php/yoga/retiros-de-yoga-2012/2-uncategorised/199-taller-de-filosofia-practica.html

Lugar: S'OM Asociación de Yoga y filosofía
inscripción y más información:
aslowthinking@gmail.com
Tel: 679431476

domingo, 1 de enero de 2017

El concepte de bellesa de Yukio Mishima


Un koan és un gènere literari xinès que procedeix del budisme i preten provocar il.luminacions i revelacions al lector. A la tradició Zen, es presenta com un problema que el mestre presenta al novici i que aquest ha de resoldre allunyant-se de la raó i apropant-se més a un nivell de consciència propiciat per la meditació que li permet la la visió d’una possible solució.
Doncs bé, Yukio Mishima (Tòquio, 1925 – 1970) a la seva obra El pavelló daurat (1956) intrerpreta a través d’un koan, que es titula Nansen mata un gat, un concepte de bellesa que és ben difícil d’entendre, acostumats a Occident a exercir més la capacitat lògica i racional per a solucionar els problemes que se’ns presenten.
El koan citat és el següent:
En la época Tang vivía en el monte Nan Chuan un famoso sacerdote: Pu Yuan, llamado también Nan Chuan (Nansen en japonés) por el nombre de la montaña. Un día que todos los monjes habían ido a segar al monte, un pequeño gato hizo su aparición en el desierto y tranquilo templo. Fue un acontecimiento. Todo el mundo corría detrás del gato. Lo atraparon. Pero luego hubo una disputa entre los monjes de los edificios Este y Oeste: se trataba de saber quién se quedaría con el gatito para cuidarlo. Visto lo cual, el padre Nansen cogió al gato por la piel del cuello, apoyó la hoz en su garganta y dijo: «Si alguno de vosotros puede pronunciar la palabra, el gato está salvado; si no, morirá». Nadie pudo responder y el padre Nansen mató al animal en el acto.
A la noche llegó Choshu, el primero de los discípulos. El Prior le contó lo ocurrido y le preguntó qué pensaba de ello. Choshu, sin pensárselo un segundo, se quitó las sandalias, se las puso sobre la cabeza y se fue.
El padre Nansen se deshizo en lamentaciones: «¡Ah, sólo con que hoy hubieses estado tú aquí! ¡El gatito se habría salvado...!».

Una vegada explicat el koan sorgeix la interpretació que fa Mishima a través dels protagonistes per captar el concepte de bellesa. El gat simbolitza la bellesa i els dos grups de novicis es barallen per ell perquè volen poseir-la però la bellesa s’ofereix a tothom però no pertany a ningú que és la interpretació de Kaskiwagi, però que es comentada per Mizoguchi (el protagonista principal): Porque, si bien la Belleza puede ofrecerse a cualquiera, ella no pertenece a nadie. La Belleza -¿cómo decirlo?- sí... es como una muela cariada, que nos roza la lengua, nos la agarra, nos hace daño, que yergue su existencia como un alfiler. Finalmente, no podemos ya más con el dolor y el dentista nos la arranca. Entonces, al contemplar en el hueco de nuestra mano aquella pequeña cosa marrón, sucia, sanguinolenta, uno se dice más o menos: «¿Es esto? ¿Es esto lo que me hacía tanto daño, lo que no cesaba de recordarme su existencia de un modo tan desagradable, lo que me clavaba raíces tan tenaces? ¡No es más que materia muerta! [...]. Matar el gato significaba arrancar la muela que causaba dolor, extirpar la Belleza de raíz. ¿Quedaba resuelto el problema? Yo no lo sé. Las raíces de lo Bello, a pesar de todo, no habían sido cortadas; se mató a la bestia, pero no, tal vez, su belleza. Y es para burlarse de esta solución demasiado cómoda que Choshu se pone las sandalias sobre la cabeza. Él sabía, por así decirlo, que no hay otra solución sino soportar el dolor de muelas.

Mizoguchi acaba al final del llibre canviant de postura perquè si en un principi adopta la postura de Choshu que sap que la idea de bellesa existeix malgrat eliminem al gat, finalment apostarà per la postura de Nansen d’eliminació del gat per eliminar el dolor i les dispustes. Mizoguchi crema el pavelló daurat, que idealitza com a màxim estandard de la bellesa i de la perfecció, temple dins del qual treballa i refusa qualsevol altre model de bellesa. El pavelló daurat representa la bellesa en contra de la resta de la realitat que ens envolta i no permet una reconciliació entre el que desitgem i el que ens ofereixen. El jove novici està encadenant a un concepte que el determina i decideix que la bellesa és la seva mortal enemiga. Aposta així més per l’acció que per el coneixement. El protagonista aconsegueix alliberar-se d’aquest concepte de bellesa que no el deixa viure. De fet el llibre finalitza amb aquestes paraules: VOLIA VIURE.








jueves, 29 de diciembre de 2016

El viatge espiritual de Nina Berbèrova

He decidir recopilar aquí alguns breus textos que vaig escriure en el meu bloc de filosofia aprendre a pensar. Estic seleccionant els que crec que van més en la línea de la feina, que estic desenvolupant a l'actualitat,  més propera a la filosofia com a forma de vida, des de l'enfocament de la filosofia sapiencial. Aquest text el vaig publicar al juny del 2011. És el següent:
Enguany llegeixo més llibres de literatura que de filosofia. No és que estigui més lluny de la tasca filosòfica sinò que més aviat em sento més propera a ella a través de les obres literàries que em trobo per atzar a la biblioteca. En aquest cas començo la lectura d’un llibre que es titula El subratllat és meu, d’una autora russa injustament no gaire coneguda, que s’anomena Nina Berbèrova (1901-1993). Es tracta d’una autobiografía que es projecta en un viatge espiritual protagonitzat per la pròpia autora al llarg del segle XX.
En paraules de Berbèrova: He estimat i estimo la vida, i no menys que la vida (però tampoc no més) estimo el seu sentit. [...] Per a mi no existeix un sentit de la vida a part de la pròpia vida. La meva vida estava i està plena de sentit. L’existència és l’única realitat, darrera d’ella no hi ha res. Nosaltres no reflectim res, no intentem arribar enlloc, estem aquí i només aquí, i només l’ara té un significat. Sempre m’ha semblat indispensable desxifrar el sentit de la realitat (dins fora de mi) trobar el fil que uneix –una amb l’altra, i am el tot- les facetes aïllades d’aquest sentit [...] Vaig saber molt aviat que amb seny no s’hi neix, que “el nostre seny ens l’anem construint gradualment nosaltres mateixos” segons paraules de Txaadaiev. I vaig aprendre a construir aquest seny com vaig poder, en vaig aprendre i n’aprenc avui dia, i encara és poc per a mi, perquè només amb el coneixement pot viure l’home en relació amb l’eternitat, en coordinació amb els esdeveniments i els noms. Així, si estic davant del quadre de Rembrandt Aristòtil contemplant un bust d’Homer, percebo la cadena que reté fortament Homer, Aristòtil, Rembrant i jo mateixa, que estic plantada davant del quadre. Com una xarxa d’artèries i venes que porta sang de l’un a través de l’altre cap al tercer, i finalment cap a les meves pròpies venes. Ens trobem en una mateixa fila que és indestructible si jo no la destrueixo. Jo, però, no la destrueixo perquè aquesta sang em dóna un buf d’escalfor que recorre la meva persona, i estic viva gràcies a ella, i m’obre la porta als raonaments i als impulsos imaginatius, els quals, al seu retorn, m’ofereixen la possibilitat de fer meu tot el sistema de símbols i mites amb què ha viscut la humanitat des del primer dia que s’inclinà davant del sol.
Aquest llibre que narra l’experiència vital de l’autora com un camí d’autoconeixement i de transformació està ple de fragments literaris que mereixen ser citats i que plasmen la unió indisoluble entre coneixement, espèrit i història. Només amb les 65 pàgines que he llegit es tracten temes tan diversos com la llibertat, la transcendència, la consciència, el coneixement i la ciència que es desenvolupen a partir de les seves vivències.
Per acabar un altre fragment que era en realitat el desencadenant d’aquest petit article però que ha resultat ser el que ho acaba. Aquestes són les seves paraules: La vida quotidiana i el pa de cada dia són el pla horitzontal de la nostra existència comuna; no parlaré d’ella ara, sinó de les seves verticals. En altre temps hi havia molt poca gent que visqués en la dimensió vertical (l’intel.lecte), i els que hi vivien patien sovint una sensació de culpa envers la resta dels altres, que vivien en la dimensió horitzontal. Actualment tothom que vulgui pot aprendre a viure en vertical amb la consciència tranquil.la. Per aconseguir-ho són imprescindibles tres condicions: voler llegir, voler pensar, voler saber. Com va dir Jaspers: no cal aprendre a tossir ni a esternudar; però sí que cal aprendre a pensar. Raonar és quelcom que s’ha d’aprendre. Raonar no és una funció de l’organisme.
Finalment, de forma casual cercant la imatge del quadre que cita N. Berbèrova he trobat que el filòsof Paul Ricouer creu que aquesta obra de Rembrandt representa perfectament la tasca filosòfica. Podeu trobar la informació en aquest enllaç:

sábado, 26 de noviembre de 2016

Anar a cegues

En moltes ocasions, anem a cegues per la vida, en el sentit de viure creient ser el que no som. Una comprensió sentida des de la nostra pròpia experiència, a través del qüestionament d'aquelles creences limitades que no ens deixen "veure", ens permet ampliar la nostra consciència i transformar la nostra mirada.