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domingo, 1 de enero de 2017

El concepte de bellesa de Yukio Mishima


Un koan és un gènere literari xinès que procedeix del budisme i preten provocar il.luminacions i revelacions al lector. A la tradició Zen, es presenta com un problema que el mestre presenta al novici i que aquest ha de resoldre allunyant-se de la raó i apropant-se més a un nivell de consciència propiciat per la meditació que li permet la la visió d’una possible solució.
Doncs bé, Yukio Mishima (Tòquio, 1925 – 1970) a la seva obra El pavelló daurat (1956) intrerpreta a través d’un koan, que es titula Nansen mata un gat, un concepte de bellesa que és ben difícil d’entendre, acostumats a Occident a exercir més la capacitat lògica i racional per a solucionar els problemes que se’ns presenten.
El koan citat és el següent:
En la época Tang vivía en el monte Nan Chuan un famoso sacerdote: Pu Yuan, llamado también Nan Chuan (Nansen en japonés) por el nombre de la montaña. Un día que todos los monjes habían ido a segar al monte, un pequeño gato hizo su aparición en el desierto y tranquilo templo. Fue un acontecimiento. Todo el mundo corría detrás del gato. Lo atraparon. Pero luego hubo una disputa entre los monjes de los edificios Este y Oeste: se trataba de saber quién se quedaría con el gatito para cuidarlo. Visto lo cual, el padre Nansen cogió al gato por la piel del cuello, apoyó la hoz en su garganta y dijo: «Si alguno de vosotros puede pronunciar la palabra, el gato está salvado; si no, morirá». Nadie pudo responder y el padre Nansen mató al animal en el acto.
A la noche llegó Choshu, el primero de los discípulos. El Prior le contó lo ocurrido y le preguntó qué pensaba de ello. Choshu, sin pensárselo un segundo, se quitó las sandalias, se las puso sobre la cabeza y se fue.
El padre Nansen se deshizo en lamentaciones: «¡Ah, sólo con que hoy hubieses estado tú aquí! ¡El gatito se habría salvado...!».

Una vegada explicat el koan sorgeix la interpretació que fa Mishima a través dels protagonistes per captar el concepte de bellesa. El gat simbolitza la bellesa i els dos grups de novicis es barallen per ell perquè volen poseir-la però la bellesa s’ofereix a tothom però no pertany a ningú que és la interpretació de Kaskiwagi, però que es comentada per Mizoguchi (el protagonista principal): Porque, si bien la Belleza puede ofrecerse a cualquiera, ella no pertenece a nadie. La Belleza -¿cómo decirlo?- sí... es como una muela cariada, que nos roza la lengua, nos la agarra, nos hace daño, que yergue su existencia como un alfiler. Finalmente, no podemos ya más con el dolor y el dentista nos la arranca. Entonces, al contemplar en el hueco de nuestra mano aquella pequeña cosa marrón, sucia, sanguinolenta, uno se dice más o menos: «¿Es esto? ¿Es esto lo que me hacía tanto daño, lo que no cesaba de recordarme su existencia de un modo tan desagradable, lo que me clavaba raíces tan tenaces? ¡No es más que materia muerta! [...]. Matar el gato significaba arrancar la muela que causaba dolor, extirpar la Belleza de raíz. ¿Quedaba resuelto el problema? Yo no lo sé. Las raíces de lo Bello, a pesar de todo, no habían sido cortadas; se mató a la bestia, pero no, tal vez, su belleza. Y es para burlarse de esta solución demasiado cómoda que Choshu se pone las sandalias sobre la cabeza. Él sabía, por así decirlo, que no hay otra solución sino soportar el dolor de muelas.

Mizoguchi acaba al final del llibre canviant de postura perquè si en un principi adopta la postura de Choshu que sap que la idea de bellesa existeix malgrat eliminem al gat, finalment apostarà per la postura de Nansen d’eliminació del gat per eliminar el dolor i les dispustes. Mizoguchi crema el pavelló daurat, que idealitza com a màxim estandard de la bellesa i de la perfecció, temple dins del qual treballa i refusa qualsevol altre model de bellesa. El pavelló daurat representa la bellesa en contra de la resta de la realitat que ens envolta i no permet una reconciliació entre el que desitgem i el que ens ofereixen. El jove novici està encadenant a un concepte que el determina i decideix que la bellesa és la seva mortal enemiga. Aposta així més per l’acció que per el coneixement. El protagonista aconsegueix alliberar-se d’aquest concepte de bellesa que no el deixa viure. De fet el llibre finalitza amb aquestes paraules: VOLIA VIURE.








jueves, 5 de febrero de 2015

Nietzsche para la vida cotidiana (4ª parte)




(10) Nietzsche. ETERNO RETORNO: LA ETERNIDAD EN UN INSTANTE. 

Os invito a leer el capítulo que aparece en su obra Así habló Zaratustra titulado De la visión y el enigma, donde el mismo Zaratustra tiene una visión en la que aparece la figura de un pastor que ha sido atacado por una serpiente, y ante cuya situación, el mismo Zaratustra le anima a morder la cabeza de la serpiente:


“Un pastorcillo se retorcía en el suelo, anhelante y convulso, con la cara descompuesta: de su boca pendía una gran culebra negra. ¿Había visto yo jamás tal expresión de náusea y de pavor en un solo rostro humano? Quizá aquel pobre pastorcillo dormía cuando la culebra penetró en su garganta y se aferró a ella, mordiendo.

Con la mano tiré del reptil, tiré y tiré -¡en vano! ¡No pude arrancarlo! Entonces se me escapó un grito: «¡Muerde, muerde!

¡Arráncale la cabeza, muérdele!», me gritaban mi horror, mi odio, mi asco y mi compasión. Todo en cuanto en mí había, bueno y malo, gritaba en mí, con un único grito.” 
                                 


 El pastor está aterrorizado y paralizado por el asco, pero decide cortar la cabeza de la serpiente con sus propios dientes y consigue la liberación:

“Pero el pastorcillo mordió, según le aconsejó mi grito, y mordió con todas sus fuerzas. Escupió lejos de sí la cabeza de la serpiente, y se puso en pie de un salto.

Ya no un pastor, ya no un hombre -¡un transfigurado, un iluminado, reía!¡Jamás rió tanto sobre la tierra hombre alguno!

¡Oh, hermanos, yo oí una risa que no era risa de hombre!

Y ahora me devora una sed, un insaciable anhelo.

Mi anhelo de esa risa me devora. ¡Oh, cómo soporto el vivir aún! ¡Y cómo soportaría el morir ahora!”

 




El minutero de la vida. La vida se compone de unos pocos momentos aislados sumamente llenos de sentido, y de infinitos intervalos en los que, a lo sumo, se proyectan sobre nosotros las sombras de esos momentos. El amor, la primavera, una bella melodía, la montaña, la luna, el mar. Todo nos habla plenamente una sola vez al corazón, si es que todas esas cosas llegan a expresarse por entero. Pues muchas personas no conocen en absoluto ninguno de esos momentos y ellas mismas son intervalos, silencios en la sinfonía de la vida real.
                                                                                                                                                                                                                                                                            ASÍ HABLÓ ZARATRUSTRA.
 ¿Qué ocurriría si un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese: «Esta vida, como tú ahora la vives y como la has vivido, deberías vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nada nuevo; sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento, y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión -y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo-. ¡La eterna clepsidra de la existencia se invierte siempre de nuevo y tú con ella, granito de polvo!?» ¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te ha hablado de esta forma? ¿O quizás has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: «Tú eres un dios y jamás oí nada más divino»? Si ese pensamiento se apoderase de ti te haría experimentar, tal y como eres ahora, una transformación y tal vez te trituraría; la pregunta sobre cualquier cosa: «¿Quieres esto otra vez e innumerables veces más?» pesaría sobre tu obrar como el peso más grande. O también, ¿cuánto deberías amarte a ti mismo y a la vida para no desear ya otra cosa que esta última, eterna sanción, este sello?
                                                                                                                                                                                                                                             LA GAYA CIENCIA